sábado, 1 de agosto de 2015




Estrella de Mar   

Figura retórica con que se hace y siente lo diferente de lo que se dice.

ella: Claudia Mosso.
él: Guillermo Yanícola.
delivery: Leandro Llabrés.

Estrenada en julio de 2010 en El séptimo Fuego, Mar del Plata.



 Estrella de Mar   

Figura retórica con que se hace y siente lo diferente de lo que se dice.



tiempos de música sin texto

respiraciones, ahogo

encerrados en pecera

ella acciona con objetos absurdamente

él mira por la ventana, deambula




Un Hombre

Una Mujer

Un Toca discos

Discos de jazz

Alcohol

2 copas

Un teléfono

Sillones

Una pecera 

2 peces dentro.


  • Lo que se dice y hace es diferente de lo que pasa.

  • Noche de separación.

  • La locura del no amor, la locura del amor. La reconciliación, la pasión, la indiferencia, el odio, el resentimiento, la discusión, la risa, el llanto.





él. (revolviendo discos) ¿Qué querés escuchar?
  
ella. La verdad

él. La verdad. La verdad es relativa. No hay una única verdad.

ella. ¿No?

él. Hay tantas verdades como personas hay en el mundo.  

ella. Mhh…

él. Es más. Hay tantas verdades como mentiras hay en el mundo.

ella. ¿Ah sí?

él. Si. Y las verdades de hoy son las mentiras de mañana.

ella. Mhh…

él. Y viceversa.

ella. Mhh…

él. Algo que hoy es falso puede dejar de serlo. Algo que ahora, en este instante es considerado como una verdad inapelable de un momento a otro puede convertirse en una mentira.

ella. Eso es más complejo. Dame un ejemplo. 

él. Alemania del Este.

ella. ¿Qué?

él. Alemania del Este fue verdad hasta que derribaron el muro. Un instante antes de eso existía y un segundo después no.

ella. Mhh…

él. Para alguien que vivía en Alemania del Este, hasta el momento de derribarse el muro, la verdad era una; y a partir de ahí fue otra.

ella. Eso no lo discute nadie, pero me parece que lo que vos querés decir es que la realidad fue otra… no la verdad…

él. Como quieras. La realidad o la verdad. Es lo mismo.

ella. ¿Es lo mismo? No sé… pregunto… ¿Es lo mismo  la verdad que la realidad? 

él. Por supuesto. ¿Qué otra verdad puede haber que la realidad?  

ella. No sé.

él. No hay otra. No hay otra. O sea: Alemania del Este era la verdad. Se convirtió en mentira al caer el muro.  

ella.  Alemania del Este ahora no existe, pero eso no tiene nada que ver con la verdad o la mentira.

él. Alemania del Este.  

ella. Mhh…

él. Ahora es mentira. Como Yugoslavia.
  
ella. Querrás decir que no existe…

él. Es mentira.  

ella. No existe.

él. Como la piedra movediza.

ella. Claro. O como los onas.

él. Ecco. La verdad de hoy es la mentira de mañana.  

ella. No sé si ese razonamiento es válido. Este asunto de la verdad y la realidad deja mucho que desear. Además no sé si es aplicable a otras cosas que no tengan que ver con la división política, o indios exterminados…

él. ¿Y que importancia tiene que sea aplicable o no? Yo te hablo de cosas que pasaron y sobre las cuales este principio se aplicó.

ella. Dame otro ejemplo.

él.  Ehh…

ella. Con ese criterio sería mentira todo lo que ya pasó, todo lo que está en el pasado. O sea: según vos, basta que algo no esté sucediendo ahora para que sea mentira. 

él. Ahá.

ella. Pero no es así.

él. Sí, es así. Todo lo que no está pasando ahora no existe: o es el incierto atisbo de lo que vendrá o es el oscuro e inasible pasado. No existe, sólo es una virtualidad generada por el cerebro humano. Sólo existe el presente. Lo demás ya fue. El pasado ya fue.

ella. Eso lo entiendo perfectamente. Lo que yo digo es que una cosa es que ya no sea y otra que nunca haya sido. La verdad de un hecho histórico es que haya sucedido. Por ejemplo: para vos, la Revolución Francesa… ¿es verdad?  

él. FUE verdad. Pero ahora no lo es.

ella. No, estás equivocado.   

él. No, no estoy equivocado. Y además… ¿Qué certeza tenemos de que haya sucedido? Quiero decir: esa serie de hechos, ese conjunto de sucesos que hoy llamamos Revolución Francesa (o Libertadora) ¿Cómo sabemos que han sucedido tal y como dicen los libros? ¿Cómo podemos determinar que uno solo de esos hechos, o un mínimo detalle de ellos sucedió así y no asá? ¿Cómo saber qué fue verdad y qué no? La verdad es relativa. Muy relativa.

ella. En términos de si te encamaste o no con otra no hay mucha relatividad posible.   





él. ¿Por qué eso es tan grave?

ella. No sé.  

él. …



ella. Andate. Andate y no vuelvas.

él. ¿Por qué te molesta tanto?



ella. No puedo creer lo que hiciste. Yo tenía una imagen tuya muy diferente a lo que sos en realidad.  


él. No sé.




ella. No sé. Tu trabajo. Tu trabajo me molesta. Por culpa de tu trabajo no estuviste conmigo el tiempo necesario. Dejaste de estar conmigo. Dedicaste tu tiempo, tu pasión, a otra cosa.

él. Mi trabajo. Mi pasión. Ese trabajo mío que tanto detestás es el mismo que te sedujo. ¿O por qué te acercaste a mí sino? Un tipo como yo no te hubiese llamado la atención. Te atrajo mi trabajo de escritor. Soy escritor. No puedo dejar de escribir porque encontré en eso un modo de tener éxito, con las mujeres, con la sociedad. He ganado premios. Me han publicado. Es en lo único en que puedo destacarme. No lo niego. Es así. Eso es así y está bien. No está mal. Mi trabajo está unido a mí, es parte de mi ser. Como la espalda, la nariz o la rodilla. En su momento, haber conquistado una chica tan linda como vos, fue el resultado de mi trabajo. Un premio a mi trabajo.    

ella. ¿Un premio? ¿Eso soy para vos? ¿Un premio?

él. En cierto modo sí. O lo eras. Hasta que la cosa empezó a andar mal. Ahí te sentí más bien como un castigo.  
 
ella. ¿Un castigo? ¿Un premio? Es lo más horrible que me dijeron en mi vida.

él. Todo es un premio o un castigo. Todo. Estamos educados así. Nos movemos así. Creyendo que si nos salimos de la raya, de lo que tenemos que hacer, del molde impuesto, algo nos castigará. Y si nos quedamos, si nos quedamos en el molde, se nos retribuirá. El premio mayor de la vida es el cielo. Y el infierno es el castigo, el anti-premio, para los que se portan mal.

ella. Nunca me imaginé que detrás de ese ser sociable, simpático, amable que sos en apariencia, se escondiera un tipo tan soberbio, tan machista, tan burgués.  

él. ¿Sabés qué es la burguesía? ¿Sabés en qué consiste?

ella. No, no sé. Explicame. A ver.  

él. La burguesía es poder dormir tranquilo sabiendo que en el mundo hay niños que hace tres días que no toman agua. 

ella. (bebe, se sirve más) ¿Querés más? 

él. Estoy harto. Harto de los pequeños burgueses. Y de los grandes. A esos nadie los nombra. Y son mucho peores. 

ella. ¿No podés dejar de dar discursos? Siempre hablás como si hubiera gente escuchándote. Y no hay nadie. Nadie. No hay nadie. Estoy yo. Nada más.   

él. Si quiero puedo ser irónico. Irónico y sutil. Puedo ser tan irónico que no te darías cuenta. No podrías determinarlo. En este momento tal vez esté siendo irónico y no alcances a percibirlo. 

ella. Entonces la ironía perdería todo su efecto.   

él. ¿Por qué?

ella. Porque hay un ingrediente básico en la ironía que hace que ésta sea efectiva.

él. La sutileza.  

ella. No.   

él. El sarcasmo.

ella. No me refería a ese.   

él. La erudición.

ella. No, tampoco.   

él. El humor.

ella. No, el humor no existe.   

él. El fastidio.

ella. No.  

él. La insatisfacción.

ella. No.   

él. El cuestionarse el sentido de la existencia.

ella. Frío, frío.  

él. La necesidad de descargar la ira por medios racionales.

ella. Frío.  

él. La certeza de nuestra ineludible condición mortal.

ella. Vas de mal en peor.  

él. Me rindo.

ella. La complicidad. Para ser irónico hay que establecer cierta complicidad con el interlocutor. Sin esa complicidad previa la ironía no es posible. No llega a efectuarse. Si uno afirma algo irónicamente es imprescindible que entre uno y su interlocutor exista un código en común que haga que se considere lo dicho tan fuera de contexto que no se pueda estar de acuerdo con lo afirmado, y de ese modo se adivine la pretensión de negar solapadamente, de un modo elegante, eso mismo que se ha dicho. ¿Me seguís?  

él. No.    

ella. A ver… ¿qué es la ironía?         

él. …    

ella. Es una fórmula retórica con la que se quiere dar a entender que se piensa lo contrario de lo que se dice.          

él. …    

ella. Es una fórmula retórica con la que se quiere dar a entender que se piensa lo contrario de lo que se dice.          

él. Cuantas palabras.    

ella. ¿Estás de acuerdo?         

él. Básicamente. Pero creo que el recurso de la ironía, o esa fórmula retórica, como vos decís, debería ampliarse y no consistir sólo en algo tan bipolar. ¿Porqué sólo lo contrario, porqué todo es blanco y negro, porque no se querría dar a entender no lo contrario, sino algo que difiera en ciertos aspectos y se condiga con lo que se dice en otros, sin que deje de llamarse a eso ironía?

ella. Porque en eso consiste la ironía. Si vos decís que te gusta el blanco, y estás siendo irónico, es porque en realidad te gusta el negro, o el blanco te parece aborrecible.

él. Bueno por eso. No es que me guste el negro sino que me disgusta el blanco. Y eso no implica que me guste el negro.  

ella. Lo contrario a que te guste el blanco, no es que te guste el negro, sino que te disgusta el blanco. La ironía consiste entonces en que afirmás “a mi me gusta el blanco” cuando es sabido de antemano cuánto te disgusta. Lo contrario no está dado entonces entre el blanco y el negro, sino entre el gusto y el disgusto.


él. Sí, tenés razón. Es cómo vos decís.       





ella. ¿Por qué te pusiste mal?         

él. Bueno, no te conté nada.      

  





ella. ¿Desde cuándo lo sabías?         

él.  Desde hace mucho.     




ella. ¿Y no sentiste nada al saber que no lo vas a volver a ver nunca más? ¿No lloraste?        

él. Un poco sí. Pero no mucho. Lo que pasa es que como lo sabía desde hace tanto, el dolor se repartió en todos estos años. Muchos años. Muchísimos. Vengo sufriendo desde entonces. Sufriendo parejo. No fue un gran impacto emocional.   

ella. ¿Eso te pasó? ¿De verdad?         

él. No. De verdad no. Me pasó de mentira. Lo que sí me pasa de verdad es que desde que me di cuenta de que todos nos vamos a morir vivo atormentado, intentando infructuosamente encontrarle un sentido a la existencia. Es un vacío. Es como un vacío que siento. En un principio era miedo. Tenía un aterrador miedo a la muerte. Después ese miedo se fue transformando en otra cosa. Una especie de indignación. Un sentirme estafado. La sola posibilidad de que todo  sea nada más que una burla, un juego perverso, de que nada tenga sentido ni finalidad, es lo que más me fastidia. Es indignante.



        

él. La vida es una pesadilla.    

ella. Msé. (bebe)          

él. Siento que esta casa es una cárcel. Que este matrimonio es una cárcel. Y siento un incontenible deseo de escapar. De irme ya mismo a otro lugar. Pero no sé si una vez fuera de esta casa, de este matrimonio, voy a sentirme libre u otra vez en una cárcel. Y tengo miedo. Tengo miedo de que me pase eso. Porque eso querría decir que la cárcel no está en la casa, ni en el matrimonio, eso querría decir que la cárcel está dentro mío; enraizada en lo más profundo de mi ser, y entonces escapar sería mucho más difícil.      

ella. Sí.         

él. Yo sé que cada uno debe acarrear las suyas, cada quién debe andar por la vida con sus propias cárceles a cuestas. Para algunos será el matrimonio, para otros vivir con sus padres, para otros ser solteros, para otros ser huérfanos…   

ella. Para otros estar en la cárcel…         

él. Es como la estrella de mar. Ella tiene una pretensión: ser una estrella. Pero está ahí, tirada en el fondo del mar, entre peces, mariscos, y otras cosas que nada tienen que ver con una estrella.      

ella. Pero la estrella de mar no es una estrella. Ella pretende serlo, pero lo es sólo en apariencia. En el fondo de su ser sabe que pertenece al mar, al lugar donde está, más que a ningún otro. Y que su pretensión de ser estrella no es más que una postura, una mentira, una ilusión. Donde estaría realmente fuera de lugar es en el cielo.        

él. A mi me parece que no es así. La pretensión de ser una estrella es legítima, aunque la estrella de mar no sea una estrella, en eso estamos de acuerdo. Pero la pretensión sí es real. Y eso hace que sus sueños, sus aspiraciones, la lleven a desear ser parte del firmamento, aún cuando la estrella de mar pertenezca por naturaleza al lecho marino. Ese deseo, esa obsesión, ese delirio, hacen que el fondo del mar sea para ella un lugar ajeno, no deseado, opresivo, una cárcel. Y su condición, su naturaleza, operan para ella también como una cárcel. Para una estrella de mar la peor de las cárceles es ser una estrella de mar, y no una estrella.       

ella. Puede ser. Pero considerá además que la estrella de mar es absolutamente imbécil. O sea, es un ser casi mono celular. No piensa, no tiene idea de nada. Es más: es un ser insólito, raro, que pocas veces se ve y por sobre todas las cosas no puede pensar. Y mucho menos sentir. Su vida no puede ser una pesadilla. ¿Por qué? Porque es tan elemental que el concepto “pesadilla” no puede ser absorbido por su cuerpo, por su cerebro minúsculo y primitivo. No puede pretender nada, porque una pretensión es un procedimiento mental complejo, para el cual no está capacitada. No puede sentir angustia ni tener obsesiones, ni sentirse perturbada ni deprimida por una existencia miserable. Esas capacidades sólo son propias de los seres más desarrollados del planeta, del homo sapiens, del ser humano. Sólo a nosotros nos ha sido dado sentir la angustia de la estrella de mar.           

él. Sí. Tenés razón. Pero no es del todo cierto eso de que ella no puede sentir. Ella siente. Hay cosas que siente. Es cierto que no puede darse cuenta de su desastrosa condición. Pero ella sabe sí o sí un par de cosas… Primero: sabe que tiene que alimentarse. Segundo: que tiene que defenderse. Tercero: que va a morir.      

ella. ¿Qué decís? Si algo no sabe la estrella de mar es que va a morir. Lo que sí sabe, y en esto coincido plenamente con vos, es; primero: que tiene que defenderse. Segundo: que tiene que permanecer (a esto se lo llama también instinto de supervivencia). Tercero: que tiene que alimentarse. Y cuarto: no teme a la muerte porque como dije anteriormente no sabe que se va a morir.               

él. Yo lo diría así: primero: no sabe. Segundo: no ve. Tercero: no siente. Cuarto: sí siente, pero eso que siente es lo único. Y quinto: lo único que siente es dolor.
         
ella. Lo mejoraste bastante. Pero yo le agregaría un par de cosas: primero: la estrella de mar vive. Segundo: respira. Tercero: come. Cuarto: caga. Quinto: se reproduce. Sexto: muere. Séptimo: no sabe que se muere.            

él. Yo creo que no podés enumerar: sexto: muere; y séptimo: no sabe que se muere. Porque el hecho de morir y de no saber que se está muriendo no son sucesivos sino simultáneos.

ella. El no saber que se está muriendo no puede considerarse como un hecho. Ni siquiera como una percepción, o un pensamiento, sino, por el contrario como la falta absoluta de cualquiera de estas opciones. Por lo tanto al tratarse más bien de una ausencia que de una presencia, de una no-acción en vez de una acción, la enumeración la hago como a mí se me canta. Y a mí se me canta que sexto: muere. Y séptimo: no sabe que está muriendo. Aunque podría habérseme cantado así: sexto: no sabe que va a morir. Y séptimo: muere.                 
     
él.  O así: sexto: no sabe que es un ser mortal. Séptimo: sucede un fenómeno fisiológico que no llega a comprender, pero que siente.
       
ella.  Sí. O así: Primero: vive. Segundo: no sabe que vive. Tercero: respira. Cuarto: no lo sabe. Quinto: come y no sabe que está comiendo. Sexto: caga y tampoco sabe lo que hace. Séptimo: se reproduce y no tiene ni idea; Octavo: su pareja le es infiel y ella ni se entera. Noveno: muere sin saberlo. Décimo: después de muerta sigue sin enterarse de nada.

él. O así: primero: muere. Segundo: sombra. Tercero: se hace caca encima. Cuarto: come. Quinto: nace.          

ella. …Sexto: no sabe, no contesta, no siente.                  
     
él. ¿Cómo que no siente? Si que siente. Siente dolor.           

ella. La estrella de mar no siente nada. Nada.

él. Sì que siente te juego lo que quieras

ella. ¿Lo que quiera?        

el. Lo que quieras.                 
     

el delivery toca timbre. 

élla. dejàmelo pensar. ¿Quién es?

él. La pizza. 

ella. Pediste pizza. 

Ingresa el DELIVERY con una caja de pizza en la mano y el casco puesto (no se lo saca nunca en toda la escena) 

él. ¿Cuanto es?

delivery: $28, 50

Él va a buscar la plata, sale de escena. Quedan sólo el DELIVERY y ella. Se observan durante bastante tiempo. 


ella. ¿Querés ponerla acá? 




ella. La pizza.





Entra él, con dinero en sus manos. 

él . ¿cambio de 100?


delivery. No, nada capo.

él .  ¿tenés 30 pesos?

ella. ¿Qué? ¿La tengo que pagar yo? 

él. No. Vos me dás 30 yo te doy 100. (al delivery) ¡ésta mujer!

ella le da 30 pesos a él de mala gana. él le paga al delivery. el delivery le empieza a dar el vuelto con monedas muy lentamente.

él. dejá flaco. para la próxima. 




Sale el delivery, él lo acompaña y cierra la puerta.  





élla. ¿Y cómo vamos a hacer para saber si siente o no siente?        




él. Podemos agarrar una y hacer experimentos. Someterla a todo tipo de pruebas de laboratorio. Le quitamos la médula y la mantenemos viva pero cuadripléjica, de ese modo sus movimientos no serían voluntarios sino que sus músculos se moverían por reflejo. ¿Y cómo observar esos reflejos? Podríamos inducirlos con electricidad o algún método más sutil.        

ella. ¿Más sutil? De todos modos así tampoco sabríamos si siente o no.                 
     
él. De todos modos así tampoco sabríamos lo que se siente siendo una estrella de mar.        

ella. Además la estrella de mar no tiene médula. Y ¿Cómo conseguimos una para el experimento? ¿De dónde la sacamos?         

él.





él. Podemos cazar una.        

ella. Querrás decir pescar.               
     
él. No, cazar. Pescar no, porque no es un pez.        

ella.  Pero vive en el mar.         

él. ¿Y?        

ella.  Todo lo que vive en el mar se pesca.               
     
él. No, no es así. Todos los peces que viven en el mar se pescan. Lo demás se caza.        

ella. No, no es así. Todo lo que vive en el mar se pesca.            

él. La palabra te lo dice. Pesca. Pescar. Pez. Todos los peces se pescan. Lo que no es un pez, aunque viva en el mar, se caza.          

ella.  No, no es así. Estoy segura. Te juego lo que quieras.                
     
él.  Hecho.         

ella. Hecho.          

 él: Hecho.        




ella.  De todos modos a la estrella de mar no le debe importar nada de esto, ya que es un ser absolutamente incapacitado para sentir.                
     
él. La estrella de mar se siente superior a la estrella de río.        

ella. No hay estrella de río. Hay estrella de mar. La única estrella de río que existe es la de Río de Janeiro. Pero es una estrella de mar. La estrella de Río es de mar.           

él.  La estrella de mar se siente superior a la estrella de río.       

ella. Imposible. La estrella de Río es una estrella de mar y no sólo eso, sino que es una estrella del mejor mar del mundo. El mar de Río. Copacabana. Ipanema. Ese es un mar. Esa es una estrella. ¿Cómo podría sentirse inferior a otra?                
     
él. ¿Para qué hacemos todo esto?     

ella. Es como cuando éramos chicos. Si nos portábamos bien nos daban un caramelo.          

él. No, no era así. Era al revés. Nos daban el caramelo para que nos portáramos bien.  

ella.  Yo no quiero portarme bien. Yo quiero portarme mal. Portarme mal y el caramelo.

él. Cassettes, cassetes , CASSETTES A LO LOCO. Quiero poner cassetes. Un objeto en desuso, caduco, obsoleto. Un FORMATO obsoleto , un DISPOSITIVO OBSOLETO… y EL MATRIMONIO. EL TIPO CON LOS CASSETTES, ocupan toda la mesa, él los pone, ella los saca, él los vuelve a poner ella los saca de nuevo. Los cassettes como fotos DEL PASADO, LOS TIENE QUE TIRAR, TIENE QUE TIRAR SU PASADO. ESOS AÑOS DE CONVIVENCIA. NO SE PUEDEN OIR BIEN, SE ESCUCHA MAL. ANTES SE ESCUCHABAN MEJOR…

ella. NUNCA SE ESCUCHARON BIEN…

él. Y mis cassettes? Y todos mis cassettes?

ella. Los tiré a la mierda.

él. Puede pasar cualquier cosa. Es la única certeza que tenemos.

ella. No, no puede pasar cualquier cosa.

él. Ves, puede pasar cualquier cosa.

ella- No, pueden pasar muchas cosas, pero no cualquier cosa.




él. Un día de estos podríamos ir al teatro.        

ella. Sí.         

él. Sí.

ella. ¿Por qué no vamos hoy?        
     
él. ¿Hoy?        

ella. Sí.           

él. Sí. No tengo nada que hacer.          

ella. Bueno vamos.                
     
él. ¿Ahora?        

ella. Sí. Ya debe estar empezando.          

él. Bueno vamos.          

ella. Bueno.

él. (toma un abrigo, se prepara) ¿Vamos?        

ella. No.
          
él. ¿No?        

ella. No. Mejor no.                
     
él. Pero recién dijiste que querías ir.        

ella. Sí, pero se me fueron las ganas.

él. Se te fueron las ganas (tira el abrigo)

ella. Sí.                             
     


él. ¿Por qué? ¿Por qué cambiaste de parecer?


ella. No sé. Uno puede cambiar de parecer, al menos eso es lo que me parece ahora.





él. Entonces mañana podrías cambiar de parecer y no estar de acuerdo con esto que acabás de decir, que es que se puede cambiar de parecer. De modo que pensarías que el parecer no se puede cambiar, por lo que estarías de acuerdo con lo que acabás de afirmar, es decir, que uno  puede cambiar de parecer. El resultado sería que si se puede cambiar de parecer no se puede cambiar de parecer. Es un círculo vicioso que se cierra sobre sí mismo, vive girando sobre su propia contradicción. No tiene solución.
  
ella. No, no tiene.                    
     
él. ¿Adónde vas?        

ella. No sé. Pero me voy.          

él. Te vas.

ella. No. Es sólo el modo en que percibís lo que está pasando. Si. Me voy. No. Mentira. No me voy. Otra vez mentira. Sí me voy.                   
     

(Suena el teléfono él atiende habla y luego cuelga)

ella.  ¿…?


él. Gané el concurso. El primer premio.


ella. El primer premio.


él. Nos invitan a los dos a la ceremonia de entrega. Es el sábado.



ella. Qué emoción. ¿Estás contento?




él. Sí…  



(casi llegan a abrazarse)

ella.



 
él. ¿Qué hacés? ¿Te vas?



ella. Sí.



(se va, justo antes de salir dice:) Voy a necesitar un vestido nuevo.



FIN


Guillermo Yanícola Julio de 2010, corregida enero 2011.

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